Una vida entre tijeras e hilos

Reiko Kato es una de las artistas más reputadas en el mundo del patchwork.

Reiko Kato es una de las artistas más reputadas en el mundo del patchwork. Nacida en Japón, recibió las primeras nociones de quilting en la escuela primaria, aunque entonces no podía imaginar que alguna vez se dedicaría a ello profesionalmente. Fue después de casarse cuando verdaderamente pensó en convertirse en profesora y diseñadora. Se formó con Yoko Saito, revelándose como su más distinguida discípula. A partir de sus enseñanzas, Reiko Kato ha creado su propio estilo, reinventando las técnicas clásicas del folklore americano a la manera japonesa. Desde que abriese su estudio-boutique Mother’s Dream en 2001 en Tokio no ha parado de exponer y de impartir seminarios por todo el mundo. Sus publicaciones son famosas en los cinco continentes, ofreciendo soluciones creativas y llenas de imaginación.

Entre sus cualidades más destacables se encuentra su infatigable dedicación y su prolífica actividad; de hecho, declara dormir solamente cuatro horas, dedicando el resto del tiempo a sus dos grandes pasiones: el patchwork y su familia.

-Gracias por recibirnos, Reiko Kato. ¿Es la primera vez que visita usted nuestra ciudad?

-No, esta es mi segunda visita a Granada. Ya estuve hace unos años invitada por Teresa Sako, y me encantó la ciudad.

-Háblenos un poco de su trayectoria. ¿Qué le motivó a especializarse en este arte?

-Cuando estaba en la escuela, comencé a coser utilizando la técnica del quilting. Un día, durante una excursión de fin de semana, me fijé en la bolsa de mi amiga, realizada con patchwork por su madre. Por aquel entonces yo todavía no sabía casi nada de este arte, pero quedé cautivada desde aquel instante. En el camino de vuelta a casa compré un libro y algunas piezas de tela, y así comencé mi carrera. Desde entonces, he desarrollado diferentes motivos. Me encanta realizar diseños basados en una niña pequeña llamada Sunbonnet Sue, que fue un modelo en mis trabajos durante mucho tiempo. El origen de Sue se lo debo a mi hija; ahora tiene quince años, pero cuando era pequeña me encantaba observar sus movimientos: arrastrándose, señalando, corriendo, comiendo o jugando a las casitas… Todo me parecía encantador. Así, casi sin darme cuenta, la imagen de mi hija se introdujo en mi mundo creativo como la pequeña Sunbonnet Sue. Mis trabajos más recientes introducen nuevos diseños. Mis lectores demandan siempre cosas nuevas, y para no defraudarles dedico parte de mi tiempo a crear nuevos motivos de inspiración y traspasarlos en telas diversas, dentro de mi estilo personal.

-¿En dónde encuentra sus motivos de inspiración?

-Suelo estar al día de las publicaciones procedentes de los Estados Unidos; he buscado y comprado libros de diseñadores americanos desde mis inicios. Estos libros son básicos en mis diseños, forman parte de mi primer universo creativo, por lo que a menudo los consulto durante el día, para luego sentarme por la tarde a repasar en mi mente las imágenes que he contemplado. Luego, a media noche, encuentro mi mejor momento creativo para recrear lo aprendido en mis propios diseños. En el silencio de la noche, disfruto dibujando mis creaciones a diario.

-Su estilo recoge la escuela japonesa, aunque con un toque personal, ¿cómo lo definiría?

-Siempre me ha atraído diseñar patrones con encanto, por lo que las flores, las casitas, los animales y mi querida Sunbonnet Sue reaparecen una y otra vez. Quizás una característica muy marcada es mi gama de colores, que no es oscura pero tampoco demasiado brillante; se mueve en un abanico de tonalidades ambiguas, que pasan desapercibidas. Para ello suelo tintar mis telas con agua de té, obteniendo un beige que adoro; es como el té con leche, sugerente y cálido.

-Usted es una de las figuras más destacadas dentro del patchwork a nivel internacional. ¿Cómo ve en presente de este arte en España?

-Hace ya cinco años que no participo en una exposición en España, por lo que es posible que mi visión no sea muy actual. Quizás la principal diferencia con el estilo japonés es que en mi país se acostumbra a coser todo a mano, mientras que aquí se utiliza más la máquina de coser. La técnica es bastante diferente de la que nosotros usamos en Japón, pero cada estilo tiene su encanto. ¡Estoy expectante por encontrarme de nuevo con el patchwork español en este Festival!

-Entre las actividades del Festival podemos disfrutar de una magnífica exposición antológica de trabajos suyos y de su escuela. ¿Podría hablarnos un poco de ella?

-Yo tengo muchos discípulos en Tokio, por lo que organicé una exposición de sus trabajos hace año y medio que nos reportó muchas satisfacciones. Ahora se puede ver una muestra en Granada. Los trabajos que hacemos se caracterizan por utilizar piezas muy pequeñas de tela, a modo de reto personal. Además, trabajamos con un tejido de lana tradicional llamado sakozome, que nos encanta. Pero no usamos sólo tejidos tradicionales; nos gusta también mezclar tejidos estampados, tanto nacionales como exportados de América. Esto es algo que el visitante de la exposición podrá observar: el sentido de la armonía entre las diferentes telas utilizadas.

-Sus publicaciones son muy valoradas en el mundo del patchwork. ¿Tiene algún nuevo proyecto editorial?

 -Si, estoy trabajando en un nuevo libro basado en Sunbonnet Sue, que saldrá publicado el próximo año por Quilt Mania.
Fuente: Granada Hoy

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